Hipersexualidad, adicción al sexo. ¿Cuánto sexo es demasiado?

Estamos en una sociedad hipersexualizada, constantemente recibimos estímulos sexuales, sin embargo cada vez se habla más de sexualidad y de hipersexualidad (adicción al sexo) los dos extremos de un continuum.

La adicción al sexo, hipersexualidad, satirismo en el caso de los hombres o ninfomanía cuando se refieren a mujeres son nombres que aparecen alrededor de un problema que repercute de manera muy importante en la vida de la persona que lo padece y su entorno.

¿En qué consiste exactamente la adicción al sexo?

La adicción al sexo se ha estudiado como un trastorno de hipersexualidad en el que las personas que lo padecen sienten la necesidad incontrolable de tener relaciones sexuales o estimularse sexualmente tanto cerebralmente como genitalmente de una manera muy frecuente, teniendo mucha dificultad para controlar este impulso, le dedican mucho tiempo de su vida, provocando angustia y / o deterioro al individuo

Los datos publicados dicen que entre 3-6% de la población podría presentar estos problemas, aunque solamente el 1% parece solicitar atención clínica.

Sin embargo, varía en función del género, siendo más frecuente en hombres, aunque no sabemos el impacto que pueda tener, el estigma social de las mujeres respecto a este tema.

Esta patología parece ser más frecuente en personas que han sufrido represión sexual en su infancia o adolescencia, aunque también se encuentran con cierta frecuencia que hombres de cierta edad que intentan mantener el vigor sexual y la libido consumiendo impulsivamente pornografía, pueden acabar con comportamientos de adicción.

¿Se conocen las causas?

No existe una respuesta única, ya que, al igual que ocurre en la mayoría de los trastornos sexuales, suelen confluir diferentes factores:

Se plantea que los adictos pudieran utilizar el sexo para aliviar estos estados emocionales negativos. El sexo inicialmente produce bienestar y alivio transitorio del malestar, pero después la percepción de no control provocaría malestar y culpa, generando de nuevo un estado emocional negativo y así se cierra el círculo. reforzado por “el síndrome de abstinencia”.

Se trataría de una conducta disfuncional en respuesta a emociones de estado de ánimo negativas, una manera de manejar la angustia y el estrés a través de la conducta sexual

  • Se ha estimado que la impulsividad y la compulsividad, podrían explicar cerca del 20% de la aparición de las conductas hipersexuales.
  • También se relaciona mayor propensión con antecedentes de trastornos mentales en la familia y haber vivido en entornos disfuncionales o con padres distantes emocionalmente.
  • Se ha relacionado con experiencias traumáticas que hayan dejado una profunda herida emocional. No es extraño que la adicción a la pornografía o al sexo surja después de una ruptura amorosa, como un intento inconsciente de suplir la falta de afecto, especialmente, cuando la relación rota ha sido de carácter predominantemente sexual.
  • El consumo de sustancias como la cocaína o el alcohol puede también exacerbar este tipo de conducta sexual.
  • No se descarta que existan cambios en el funcionamiento cerebral o un desbalance en los neurotransmisores que aumentan la propensión a desarrollar este tipo de adicción.
  • Últimamente ha aparecido algún estudio que lo relaciona con el aburrimiento y el tiempo de exposición a la pornografía

De todas maneras cada caso es único, y es necesario determinar cuáles son las causas que han llevado a la persona a vivir su sexualidad de esa forma.

¿Cómo afecta?

Genera un gran malestar.

Los estudios hacen referencia a problemas en el área personal (92,7%), de pareja (37,1%), social (22%), laboral (17,1%) y familiar (17,1%).

Conflictos con las personas más cercanas que terminan generando un aislamiento social.

  • Conductas de riesgo. La adicción al sexo suele llevar a las personas hipersexuales a mantener relaciones sin protección con el consiguiente aumento de riesgo de ITS
  • Trastornos afectivos. La adicción sexual, a menudo se hace acompañar de trastornos en el estado de ánimo, sobre todo la depresión,
  • Problemas en el trabajo. Llega un punto en que el sexo monopoliza la vida. En ese caso, el trabajo se resiente, ya que la persona le dedica cada vez menos tiempo. A esto se le suma que su mente está en otra parte, por lo que no logra concentrarse y comete más errores

¿Cómo se trata?

Las personas que padecen este trastorno tardan en buscar tratamiento por los sentimientos, de vergüenza, culpa y desesperanza.

El principal objetivo del tratamiento es que la persona con hipersexualidad gane autonomía e independencia y aprenda a vivir sin patrones sexuales adictivos, aprendiendo a disfrutar de las actividades placenteras de manera dosificada y con control.

Se suelen utilizar técnicas cognitivo-conductuales y antidepresivos (ISRS).

En el campo de la prevención la educación sexual es muy importante, también lo es disponer de recursos emocionales. autoestima, asertividad, tolerancia a la frustración, etc, o habilidades sociales.

Francisca Molero Rodríguez

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